Cuando se inicia la recta que lleva hasta la última curva antes de llegar al pueblo, Linares se ve sólo parcialmente. A medida que se avanza, la perspectiva se amplia y el compacto bloque de casas encaladas y tejados rojos se muestra en todo su esplendor. Después de tanto tiempo, me gusta incluso más que antes: hay cosas que sólo se aprecian con los años, :-)